Amatista

     

Si ya te has dispuesto a investigar sobre cristales energéticos, de seguro en alguna ocasión te has cruzado con su nombre. Desde siempre la  amatista ha sido una de las piedras más seductoras, la intensidad de su color genera una irresistible atracción, incluso ante quienes ignoran sus propiedades benéficas.

La amatista proviene de las rocas fundidas y está compuesta principalmente por hierro, siendo éste el responsable de su significativo color, gran artífice de la transmutación.

Su nombre deriva del término griego “Amethustos” que significa “no estar borracho”, ya que dadas sus aptitudes para revertir estados anímicos y/o psicológicos, según la tradición griega, protegía contra la embriaguez. Asimismo, era eficaz a la hora de combatir intoxicaciones y los excesos de ácido úrico.

Su gran poder transmutador la convierte en el cristal ideal para todos aquellos que se inician en el camino del autoconocimiento y la meditación, ya que posee la aptitud de transformar emociones, pensamientos y sensaciones. Además está asociado al chakra corona, que representa el punto de conexión espiritual con los planos superiores,  con el misticismo  y con la posibilidad de manifestar el camino evolutivo del hombre.

Es recomendable tener de aliada a la Amatista cuando se están atravesando enfermedades o  afrontando cambios que indican un quiebre en la vida, en situaciones donde debe aflorar la creatividad o la concentración y sobre todo cuando se desea estimular la intuición y/o desarrollar estados elevados de la consciencia.

Un interesante ejercicio de limpieza energética que puede efectuarse aprovechando las bondades de este cristal consiste en sostener durante unos 10 minutos una amatista en cada mano mientras respirando conscientemente, nos imaginamos que nuestras manos están siendo cargadas por una llama violeta transmutadora. Nuestro cuerpo debe encontrarse en una postura cómoda, que nos permita concretar dicha meditación. Luego nos ponemos de pie, apoyamos las amatistas a un costado y comenzamos a pasar nuestras manos por el cuerpo, dejando una luz (no es necesario tocarse), desde abajo hacia arriba en formas circulares, como si estuviésemos haciendo un barrido.  De esta forma lograremos limpiar y recargar nuestro cuerpo energético, tan sólo con nuestro poder personal y la ayuda de este precioso cristal. Los invito a que prueben y me cuenten que tal les va y como se van sintiendo luego de efectuarlo regularmente 😉

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